RESEÑAS

Érase una vez en el Universo Tarantino. (Reseña, Once Upon a Time in Hollywood)

Música y diálogos, como siempre ingeniosos. ¿Sangre y Violencia? Si. ¿Humor? También. ¿Diálogos excelentes? Por supuesto. A todo les digo que sí pero, repito, en dosis que no son las ususales para este director.

Tarantino. Sólo hace falta ver ese apellido en pantalla para que, sentados en las butacas del cine, tengamos una lista de cosas que deseamos, esperamos, diablos, exijamos tener en frente durante las próximas dos horas.

En el caso de “Once Upon a Time in Hollywood” no son dos horas, sino casi tres, 2:45 para ser precisos. Y Tarantino, entrega justamente lo que se espera de él, sólo que en dosis inusuales. Para explicarme mejor (y no creo que sea spoiler, pues el mismo director lo dijo): esta película no es exactamente una “historia”, sino un vistazo a varios días en la vida de personas que estuvieron alrededor de hechos y personajes claves del Hollywood de 1969. En este caso, la cotidianeidad de Tarantino es abundante y es muy buena, de hecho, es parte de su firma. Recordemos Pulp Fiction: los geniales diálogos acerca de las diferencias entre Ámsterdam y los Estados Unidos, las discusiones sobre porqué comer cerdo y no perro, las conversaciones de Vincent Vega y Mía Wallace mientras beben una malteada… Todas son viñetas que parecen extraídas de la vida real, pero vueltas increíblemente interesantes, eso es parte de la magia de Tarantino, quien nos tiene pegados a una pantalla, viendo como personas discuten acerca de temas, que no son exactamente trascendentales para la trama, pero con diálogos inusuales y además, filmados con maestría.

Química y Maestría

Entonces, la novena película de Tarantino, es un espacio de varios días en el Hollywood que vivió los asesinatos de la familia Manson, en una época en la que, como consecuencia de lo anterior, se declaró muerto el eterno verano del amor libre hippie y el mundo, entró en la muy controversial década de los setentas. Los protagonistas son tres: el ficticio Jack Dalton (DiCaprio), actor de moderado éxito que sabe que pertenece a una época distinta a la actual e intenta, por todos los medios, recobrar algo de relevancia, su doble de acción Cliff (Pitt), un ex soldado perseguido por sórdidos rumores de asesinatos y Sharon Tate (Robbins), la famosa víctima de la tragedia impulsada por el asesino en serie Charles Manson.

A ellos los vemos viviendo sus sueños, pesares, rechazos, angustias y alegrías, mientras viajan por todo el escenario de Los Ángeles: las fiestas glamorosas, los rincones perdidos y peligrosos de una ciudad decadente, los estudios de filmación y las mansiones de las estrellas. Para un cinéfilo verdadero, esto es un delicioso viaje en el tiempo, lleno de detalles, nombres y lugares que extraen constantes reacciones y emociones de cosas que nos habría gustado vivir o atestiguar. Tarantino construyó un mundo a partir de cameos, leyendas urbanas, historias de los libros de cine, chisme,biografías y demás ingredientes, que nos llevan a vivir ese momento en el tiempo con un voyeurismo descarado.

Las actuaciones de Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, así como su química en pantalla, son impresionantes. A DiCaprio, hay que admirarle el meterse de tal forma en sus personajes que, sin necesidad de máscaras o prótesis sus expresiones faciales son suficiente para transformarlo en una persona completamente distinta. Como dato curioso, logró improvisar alunas escenas de la película, muy en contra de la costumbre de Tarantino de no hacerlo. Pitt, bueno… el hombre es tan talentoso en lo que hace, que es fàcil olvidar que está actuando. Aquí hay una gran clave de la película: si no fueran ellos dos, muy a pesar de los diálogos de Tarantino, Once Upon a Time in Hollywood sufriría mucho, ellos llevan sobre sus hombros mucho del interés del espectador. También, hay que decirlo, ayuda muchísimo, o ser cinéfilo, o compartir los gustos y adoración del director por esta época en especial. De lo contrario, la película podría serles un poco más pesada. ¿Margot Robbie? Ella canaliza la increíble personalidad que se le atribuye a Tate, es la inocencia en una sociedad decadente. Me habría gustado muchísimo ver más de su personaje en la película.

Su actuación es fresca y de calidad. Hubiera sido genial ver mucho más de ella en el film

Música y diálogos, como siempre ingeniosos. ¿Sangre y Violencia? Si. ¿Humor? También. ¿Diálogos excelentes? Por supuesto. A todo les digo que sí pero, repito, en dosis que no son las ususales para este director. Disfruten de esta parte de la filmografía de Quentin Tarantino sabiendo que, como él mismo ha dicho, ésta será la penúltima.

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