Había una vez, una película que se iba a llamar «Scorn», pero su estrella, continuaba refiriéndose a ella cómo «John Wick» en cada entrevista que hacía y con cada persona que hablaba.
Normalmente, esto le hubiera sacado canas verdes a cualquier productora, pero tratándose de una película de bajo presupuesto, su co creador decidió seguir el consejo del publicista, quién le dijo: «Hey! Eso (las menciones de Keanu) ya tienen un valor de $4-5 millones. Ya ES ‘John Wick’ en lugar de ‘Scorn».
La moraleja de la historia es, si Keanu dice que la película se llama John Wick, la película se llama John Wick.


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